Verdaderamente uno de los lugares más insólitos del Himalaya. Sus habitantes mayoritariamente budistas y campesinos, son gente robusta de montaña acostumbrados a duras condiciones de vida. La zona permanece inaccesible durante ocho meses al año lo que ha permitido a su cultura sobrevivir casi intacta al paso del tiempo. La vida de sus habitantes está totalmente impregnada por al budismo y cada acontecimiento de la vida es un pretexto para una ceremonia.