Nos adentrarnos en el Marruecos más auténtico, buscando los pequeños pueblos de las montañas y sus valles. Un viaje intenso y lleno de contrastes a través de un territorio surcado de aldeas, campamentos nómadas, gargantas y desfiladeros, donde la hospitalidad de sus habitantes, los Bereberes, nos permitirá conocer su forma de vida y costumbres.
En compañía de guías locales, y alejados de los circuitos turísticos, tendremos la oportunidad de acceder a lugares donde el tiempo avanza despacio, combinando las jornadas caminando con el descenso por el río Ahanesal en balsas de rafting, en un recorrido donde llaman la atención las kasbahs, grandes silos comunitarios fortificados, destinados a guardar el grano y servir como defensa de los ataques frecuentes de otras tribus.